Descubriendo la alta cocina creativa de Ricard Camarena en Bombas Gens

Lo que hace algunos años fuera una fábrica de bombas hidráulicas, en la actualidad es el punto cultural y gastronómico de la ciudad de Valencia gracias a Ricard Camarena.

Bombas Gens Centre D’Art es el espacio al que se ha trasladado Ricard Camarena para dar rienda suelta a la parte más artística, experimental y elaborada de su peculiar cocina.

 

ricard camarena bombas gens

 

Algo más tarde de las 14:30 atravesamos la remodelada puerta de la antigua fábrica, hoy centro de arte, donde una de las camareras nos estaba esperando para acompañarnos a lo que seria el primer contacto con el “Universo Camarena”.

Y desde luego que lo fue.

Una vez que entras en el local, te das cuenta de que han sabido respetar la estructura de la fábrica: a un lado se encuentra el bar, un lugar peculiar con altas paredes de ladrillo y madera y un rinconcito acogedor con una mesa redonda y una gran librería que la abraza.

 

ricard camarena bombas gens pilawer

 

Al otro lado está el salón, un espacio amplio e iluminado de forma natural donde más tarde disfrutaremos de la comida.

Ambos espacios cuentan con altos ventanales que dan a la calle, con lo cual, la sensación de amplitud se multiplica.

Aún así, curiosamente, el espacio no pierde su tono acogedor y cálido, creando una atmósfera que invita a relajarte y a disfrutar charlando durante horas en sus cómodos sillones.

Mientras pedimos algo de beber, el camarero nos ofrece las dos propuestas del restaurante: un menú compuesto por 7 platos u otro de 10.

Elegimos el primero, puesto que, a pesar de ser de todos buen comer, ya nos habían avisado de la cantidad y la contundencia de los platos. Cosa que agradecimos al final.

A la vez que el camarero nos trae las bebidas que le habíamos pedido, nos van llegando los primeros aperitivos.

 

  • Infusión fría de verduras asadas, amontillado y hierbabuena.
  • Nabo, rábano y huevas de arenque,
  • Piel de calabacín, steak tartar y requesón.
  • Bonito curado, pan y juego encebollado

 

Después de abrir boca con estos aperitivos, pasamos al salón.

Una de las cosas que más me fascinan y en las que me fijo muchísimo en cualquier lugar al que voy es la iluminación, y la de este salón me dejó con la boca abierta.

Un gran ventanal rodea todo el salón, y comunica este con una terraza chill-out de piedra, con grandes sillones y mesitas bajas. El espacio es inmensamente grande, pero muy bien distribuido y con mucho gusto, con lo cual no da sensación de ser un lugar frío o impersonal. Combina el estilo minimalista con la calidez de la madera de las paredes y el blanco impoluto de los manteles.

Me atrevería a decir que el de Camarena es uno de los mejores salones en los que he comido.

La cocina se encuentra integrada en el salón, y en ella vemos a Ricard Camarena dirigiendo a su equipo, de 15-16 cocineros.

Una vez sentados, justo en la mesa más cercana al ventanal, comenzamos con el baile de platos que previamente hemos elegido:

  •  Berenjena asada, bonito marinado, tomate y albahaca: Un plato fresco y ligero, ideal para comenzar, y que que conjuga de manera impecable la huerta con el pescado.

 

  • Arroz de calamar encebollado, calamar en tempura y perejil: Uno de los platos con los que más disfrute. Tiene un sabor a mar muy potente debido a su fuerte reducción, así que no lo recomiendo para paladares débiles 😉

 

He de confesar que, a pesar de no nombrarlas antes, las dos botellas de vino Recaredo Terrers que nos bebimos también cumplieron un papel fundamental en la comida.

Después de este pase, nos ofrecen un prepostre para comenzar con la parte dulce de la comida.

 

  • Galleta fría de anís y una base de limón, perifollo y eucalipto

 

Después llegó el postre oficial:

 

  • Mango maduro, curry dulce, hierbas y semillas.

 

Desgraciadamente para mí, que soy la loca de los postres, esta fue la parte más floja de toda la comida. Los sabores de cada uno de los elementos que lo componían eran demasiado intensos y su mezcla no resultaba armoniosa.

 

Pero aquí no acababa todo.

 

Eramos los últimos comensales del salón, así que decidimos salir a la terraza chill-out a tomarnos el café. Al sentarnos nos ofrecen cuatro petit fours compuestos de:

 

  • Roca de pistacho.
  • Plátano asado, chocolate y especias.
  • Fesón, fresa fermentada y nata.
  • Bombón frío de Ferrero Rocher.

 

Con esto rematamos cuatro horas de disfrute desde nuestra llegada.

Con un servicio exquisito, propio de todos los restaurantes de Camarena (Habitual en el Mercado de Colón y Canalla Bistro en Carrer del Mestre Josep Serrano) y una gran sensación de placer por haber probado algo tan diferente, salimos de Bombas Gens sabiendo que volveremos pronto a probar todo lo nuevo que (seguro) Ricard ya está tramando.

Porque a Camarena siempre hay que volver.

(Y nosotras lo tenemos bastante claro)

 

Ricard Camarena Restaurant 
Av. de Burjassot, 54 · Bombas Gens Centre d’Art
46009, Valencia 
+34 963 355 418 

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